La Gestalt y las relaciones amorosas.

La terapia Gestalt es una forma terapéutica de corte humanista, entre otras cosas significa que ve a quien asiste a la consulta como un Ser humano igual de completo que el mismo terapeuta, con mente, emociones, sensaciones, cuerpo e incluso alma, la importancia que se da a esta ultima parte depende de cada profesional. Sin embargo existe la tendencia de que quien trabaja con Gestalt también de mucha importancia al ámbito espiritual, ya que como seres humanos sin esta  pieza del rompecabezas no estamos completos, y de hecho es algo que la ciencia de vanguardia está demostrando poco a poco.

La Gestalt es útil en diversas situaciones o panoramas, desde ayudar a resolver un conflicto personal, familiar, laboral, apoyar en el tratamiento multidisciplinario de alguna enfermedad. Así como para aquellas personas que no tienen un problema en específico, pero que buscan crecer, desarrollarse, llegar a ser alguien que vive con mayor satisfacción, alegría o conciencia.

¿Cómo se relaciona la Gestalt con las relaciones humanas?

Este término es muy amplio, por lo que en esta ocasión me enfocaré solamente en las que llamamos “amorosas”, y específicamente las de pareja. Ya que también podríamos colocar en esta categoría cualquier relación que implique amor, tema que dejaré para otro momento.

Entonces Gestalt y pareja. En este tipo de terapia aprendemos que vivimos en un mundo de espejos, quiere decir que el otro(a) es mi reflejo. Nunca es casualidad la pareja que tenemos, tu esposo, novio, amante, es un reflejo de ti misma.

¿Has escuchado esa frase que dice “como es adentro es afuera”? Pues tu relación de pareja o ausencia de ella, es una de las formas en que ese afuera te está diciendo ¡así eres tu!  La cuestión no es tan simple, obviamente tu pareja no es un clon tuyo, habrá muchas cosas en las cuales sean diferentes, por lo general esas diferencias son superficiales. Si vamos más allá, aquellas características de el que te desagradan, que te hacen “volverte loca” en ocasiones, esas son las que hay que voltear a ver si tu intención es conocerte más a fondo.

Por ejemplo si el es egoísta (según tu percepción), pregúntate Yo qué tan egoísta soy, cuándo lo he sido o en qué medida. Si el es “flojo”, cuestiónate Yo cuándo he sido floja, cuándo he sentido ganas de no salir de la cama hasta tarde, no lavar los trastes, ir a trabajar, o cualquiera que sea una responsabilidad tuya.

Entre más nos desagrada algo de la otra persona, es porque es algo que está en nosotros, pero por lo general ¡lo negamos! Y por lo tanto lo proyectamos.

Tu pareja está aquí para darte la oportunidad de crecer, claro que eso puede ser mutuo, el también aprenderá de su relación contigo si así lo desea. Si quieres sacarle el mayor provecho a la experiencia de estar con alguien, si quieres llegar a soluciones más sencillas, más amorosas y respetuosas; voltéate a ver a ti misma cuando parezca que el de enfrente es el del problema. ¡Te sorprenderá lo mucho que el otro te puede enseñar!

Quiero aclarar que esto aplica naturalmente a las parejas de mujer con mujer, u hombre con hombre, la redacción del artículo considerando a ella y él es por facilidad de redacción.

Deseo que tengas días llenos de Luz y Conciencia.